Lista de cosas que no voy a ser nunca camuflada en una simple historia

Había una vez una chica [ASTRONAUTA] que se llamaba Belén y vivía en un departamento en un pasaje empedrado, pero quería vivir en un castillo. Le fascinaban los cuentos de hadas y princesas [COCINERO] con los que se dormía todas las noches. Su cuarto era un collage rosa, de paredes decoradas y acolchado con estrellas, [ACTOR] y en cada cumpleaños los tres deseos eran el mismo: que [DELANTERO DE RIVER Y DESPUÉS DEL REAL MADRID] un día llegara su príncipe azul a buscarla en un caballo y se la llevara al castillo en el que vivirían.
Belén creció y al promediar la adolescencia, su [EMBAJADOR DE UNICEF] cuarto tenía más fotos de actores y músicos que de otra cosa y sus intereses, naturalmente, eran otros. Poco después, entró a la [EQUILIBRISTA] Universidad como estudiante de arquitectura, y la carrera le demandaba mucho tiempo para seguir recordando las hadas y princesas que ya no vivían [COLECTIVERO] en su dormitorio, que en lugar de las fotos de heroínas de Disney, estaba forrado de diseños de edificios, apuntes y trabajos [NIÑO PRODIGIO] prácticos.
Una tarde, alguien tocó el timbre. Bajó a abrir y se quedó atónita en el hall de su edificio.
En su ciudad pasaban cosas raras, sí, pero [PINTOR] nunca había visto algo así: un caballo blanco, cuyo color tenía la misma pureza de su infancia, y al lado del caballo, un hombre alto, de [BIÓGRAFO] ojos del color del mar y cabello de oro, mirando el edificio como quien mira un extraterrestre. Estaba vestido con un traje extraño, azul casi turquesa, tenía una [MARINERO] capa roja y a un lado de la cintura, una espada reluciente. En una mano llevaba un sombrero grande con una pluma blanca [CONDUCTOR DE TV] y con la otra mano se animó a saludar, del otro lado de la puerta de vidrio. Belén, que no entendía demasiado, pensó que siendo la hora [ESCENÓGRAFO] del té, difícilmente hubiera una fiesta de disfraces en la casa de alguno de sus vecinos.
El príncipe preguntó por ella e inmediatamente pidió [HERMANA] disculpas por haber demorado tanto [EDITOR] tiempo: describió los paisajes que recorrió con su caballo, los innumerables pedidos a su padre, el Rey, para que le permitiera casarse con una plebeya y no con la princesa que ya le [CURADOR DE UNA OBRA O INSTALACIÓN EN UN MUSEO, CON ONDA O NO] habían asignado, y la lucha con el dragón que vivía en las afueras de su castillo, cuyas llamaradas de fuego no habían dejado guerrero con vida, según decían. El príncipe sorteó [MODELO] todos estos obstáculos y se presentó ante Belén que, mucho más que sorprendida, lo escuchó y le agradeció, mas [JUEZ] no sin explicarle que aunque la travesía la llenara de ternura, su momento de aspiraciones a [INGENIERO] princesa ya había pasado, que tenía la facultad y que en ese momento no podía dejar todo para irse a vivir a un castillo.
El príncipe preguntó varias cosas, tratando de entender lo que no entendía, hasta que finalmente agradeció, educado, y [HOMBRE BALA] subió a su caballo, que pateaba el cordón de la vereda y sus herraduras hacían ruido contra el empedrado [FISICOCULTURISTA] de la calle.
Belén volvió a entrar [PELUQUERO] al edificio, pensando en el tiempo dedicado a todos los que la habían hecho llorar y no habían luchado contra ningún dragón, y se dio cuenta de lo que estaba dejando [MAGO] pasar. Volvió sobre sus pasos, alcanzó al príncipe que ya casi había llegado a la avenida y le repitió que no podía [PELIRROJO] irse al castillo pero que él podía quedarse con ella en el departamento.
Y así queda demostrado que para escribir cuentos [GÁNGSTER] de príncipes y castillos no necesito ningún sapo.
Etiquetas: belén príncipe azul hombre bala castillo

4 Comentarios:
En serio medelo no??? jajajaj... nunca digas nunca nicola!!!! Te amo pendejo... cuidate y copadísimo el blog!!! bachooooo
Genial!
Viaje como loca entre miles de imágenes que me generaron tus letras.
Beso camufleado.
MaLena
yo se que probablemente estés muy ocupado becoming a star, pero por estos lares hay gente que está esperando que actualices este bello espacio. merci. un bisou.
Alucinante! Confieso que yo tengo una lista similar de profesiones truncas. Otro día te la cuento.
Besote!
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